El lipdub ha invadido la red hace poco más de un año.  Empresas, asociaciones, universidades… pocos resisten la tentación de promocionarse en Internet de forma original y (casi) gratuita. Pero, ¿es realmente el lipdub sinónimo de viralidad?

lipdub

La persona que inventó el término “Lip dubbing” fue Jakob Lodwick, fundador de Vimeo.  Fue el primero en grabarse caminando y  cantando una canción, que después editó en iMovie y añadió la música original sincronizando el doblaje con la letra. La gran audiencia que logró y la cantidad de comentarios, pronto la convirtieron en un referente en la red.

Jakob Lodwick, fundador de Vimeo
Jakob Lodwick, fundador de Vimeo

Pero la primera empresa que lo utilizó como herramienta publicitaria  fue  Connected Ventures. Su video, que ya es todo un clásico del lip dub se grabó en las oficinas,  teniendo como fondo la canción Flagpole Sitta de Harvey Danger.

Técnica y factor X

El lipdub consiste en grabar, en una sola toma y en directo, el playback de un éxito musical en el que participa todo el equipo de trabajo, subirlo posteriormente a todas las redes sociales vídeo, y moverlo, con más o menos suerte, en Internet.

Parece sencillo, ¿no?. Lo cierto es que no lo es tanto, ya que como indica el experto en comunicación 2.0 Ton Johnson, no se trata de “un playback espectacular de una sola persona, sino del de un grupo haciendo un esfuerzo colectivo espontáneo que parece transmitir la alegría y buena onda de la canción. Y requiere de grandes dosis de factor X”.

En este punto radica toda la dificultad del lipdub… pero también toda su mayor fuerza. Además, para una empresa la creación de un lipdbud puede suponer un buen ejercicio. A nivel interno, permite estimular la creatividad e eliminar las fronteras jerárquicas. Se trata de buena operación de team bulding gracias a la que también se pueden descubrir los talentos escondidos de algunos colaboradores.

El lipdub, de cara a la comunicación externa, ofrece una imagen joven, dinámica y jovial de la compañía. En una palabra: cercana. Y esta cercanía se convierte en una poderosa herramienta de branding, que puede seducir tanto a clientes potenciales como a recién titulados que se podría contratar.

El Hospital Sacré Coeur de Montreal cuya oferta laboral no despertaba gran interés, decidió dar el paso. Su lipdub, enmarcado en una amplia estrategia de comunicación online, valorada, por Radio Canadá, en 375.000 $, fue visto más de 132.000 veces en Youtube. Guste o no el tema musical elegido, los resultados hablan por si mismos: un aumento en un 150% del tráfico de su web y más de 6.000 currículums recibidos.

Montreal parece ser una tierra fértil para el cultivo de lipdub virales. El 10 de Septiembre de 2009, dos estudiantes en comunicación de la Universidad de Québec (UQAM) invitan a 173 de sus compañeros a bailar y cantar al compás de I gotta feeling de los Black Eyed Peas. El vídeo ha conseguido ¡7.595.538 visitas! y, un año después, aun se producen decenas de comentarios que se suman, cada semana en Youtube, a los 17.000 ya conseguidos.

El lipdub está por todas partes. Se organizan concursos, se crean plataformas, se ofrecen servicios profesionales de creación de “vídeo espontáneos”. Centros formativos, empresas de todo tipo, instituciones públicas y privadas son los actores de este fenómeno.

Los partidos políticos empiezan a sumarse a la iniciativa. Un buen/mal (¿?) ejemplo es la creación de un lipdub por parte de  las juventudes del UMP, formación encabezada por Nicolas Sarkozy.

El video de esta formación política, ha generado 27 páginas de fans en Facebook, casi 15.000 búsquedas mensuales y menciones en innumerables medios off y online. La performance de los jóvenes y ministros se ha convertido en buzz. ¿Ha sido viral? sí…. Pero ¿y eficaz? Ni mucho menos;  visto el número de hirientes críticas y parodias.

Todas las herramientas de comunicación son efectivas, pero cuando el factor X tiene un alto grado de protagonismo, hay que tener mucho cuidado con las acciones que llevas a cabo.  Al fin y al cabo, el boomerang siempre se puede volver en tu contra.

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